20
Feb-2014

Euro Trip – Día 7

Llevo 4 días sin escribir. Muchas cosas que hacer y que ver y con pocas ganas de estar delante de una pantalla.
Estamos en el tren de alta velocidad Frecciarossa, saliendo desde Nápoles con dirección a Florencia, y aprovechando para dejar una prueba mas de todos estos momentos y gente con la que nos vamos cruzando.

Retomando Catania, al final no jugamos aquella partida de poker. En su lugar paseamos un poco por la ciudad y el puerto y terminamos con un buen aperitivo y una cena de bollería típica durmiendome con una película en casa de María. Esta vez Tere, contra todo pronostico, aguantó hasta el final.

Nuestro último día en Catania fue movidito, comenzando con que nos dimos cuenta de que el billete de Ferry hasta Nápoles lo habíamos cogido para el día siguiente, lo que hizo que temprano caminásemos hasta el puerto para, por suerte, poder cambiar el billete por solo 10€.

Con todo el día por delante, paseamos con otros amigos de María; de lo mas destacable fue el parque bellini. Para comer fuimos invitados a un cumpleaños de un grupo de españoles, con paella y pizzas. Ya para las 19, volvimos a casa de María, recogimos las maletas y nos dirigimos al ferry. Llegamos a las 21 y el barco no salió hasta las 00:30.

Pudimos descansar perfectamente en el barco, donde nos despertamos a la mañana siguiente con el Vesuvio de fondo en la ventana. Un café y un croasan y estabamos en Nápoles.

Lo primero era encontrar la casa de Tamara, una chica que habíamos contactado através de couchsurfing, de la cual no sabíamos nada. Tras descubrir lo agresivo que es el tráfico napolitano, llegamos a un calle pequeña y gris, donde apuntaba la dirección donde debíamos encontrar a Tamara. El edificio era viejo, poco cuidado y con poca pinta de ser agradable.
Comenzamos a subir las escaleras con excepticismo, cuando llegamos al segundo piso y descubrimos con agrado una planta completamente limpia, reformada donde Tamara nos recibió.
La casa era un B&B muy bonito (La Tela Bianca). Nos dejó una habitación, (con pasaje secreto incluido) y su atención con nosotros fué excelente.
Tras conocernos un poco y hablar a Tamara de nuestro viaje, nos convenció para cancelar el día en Roma, y quedarnos una noche mas en Napoles aprovechando para ver la histórica ciudad de Pompeya. También nos presentó a varios de sus amigos, Francesco, Valeria y Fulvia recuerdo, con los que estubimos las dos noches, una en la Plaza Bellini, y la otra en un cumpleaños de otra amiga, con la que no hablamos nada.

Napoles me sorprendió, no me esperaba algo así, sobre todo recuerdo El teatro San Carlo, una galería enorme a su lado, y el paseo marítimo donde se podía ver alguna de las 3 islas napolitanas.

Ayer terminamos en casa con Tamara, tocando la guitarra y riendonos de todo un poco. Fue genial. Ojalá la gente que encontremos sean así. Gracias Tamara.

Esta mañana, tras solucionar un problema intestinal que llevaba arrastrando varios días, nos despedimos de Tamara para coger el tren en el que estoy sentado ahora mismo, completamente empapado por la lluvia.

Hoy Florencia, mañana Milán.

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